SOBRE MÍ


Hola. Mi nombre es Pedro Fabelo y soy escritor, ya sabéis, uno de esos tíos que escriben cosas. Pero no sólo eso. Soy uno de esos tíos que escriben cosas y que encima pretende vivir de ello. Y no me refiero a malvivir en sucios y malolientes apartamentos rodeado de latas de cerveza vacías, cartones de vino barato y sábanas sucias, como el Bukowski de sus inicios.
No. Nada de eso.
Tampoco pretendo vivir instalado en el lujo como Tom Clancy o Michael Crichton.
Digamos que me contentaría con poder tener una legión de lectores lo suficientemente amplia como para permitirme llegar a fin de mes sin demasiados agobios económicos.

Comencé a escribir a principios de la década de los 90. Al principio sólo eran ideas vagas, pequeños bocetos que garabateaba en cualquier parte –libretas, blocs, hojas sueltas de papel, en el dorso de los folletos de publicidad, etc.–
Con el tiempo esas pequeñas ideas o bocetos se fueron transformando en historias que llenaba de personajes a los que hacía hablar sin parar.

Mi primer cuento como tal, es decir, con principio, nudo y desenlace, lo escribí en 1995. Lo recuerdo como si estuviese ocurriendo ahora mismo. Aquel primer cuento lo empecé y lo acabé en un par de horas, de un tirón. Si recuerdo el momento con tanta nitidez es porque aquel primer cuento me hizo sentir el amo del mundo. Nunca antes había sentido nada parecido. Fue como una especie de orgasmo intelectual. Y soy consciente de que meter en una misma frase “orgasmo” e “intelectual” puede sonar algo raro. Pero así es como me sentí entonces. En una palabra: pleno.
Si me sentí así fue porque al fin había descubierto mi verdadera vocación; aquel día tuve claro que quería ser escritor profesional.
Y en esas estamos...


8 comentarios:

  1. ¡Hola, Pedro!

    Soy yo. He estado intentado colocar mi comentario en alguna entrada pero creo que ésta es la más apropiada, espero, jejeje...

    No hace mucho que te he descubierto y ha sido un gran descubrimiento. Uno de esos que te llenan de placer y satisfacción. Se lo debo a Eva Mercader (Un saludo, Eva, si me lees y muchas gracias). Me encanta la línea en que escribes, especialmente absurda y apasionante, me envuelves una sonrisa constantemente y éso, eso es genial. Pocos blog hay como el tuyo... es que no hay ninguno que se acerque a esta genialidad. Que lo es, no lo dudes.

    Mi enhorabuena por estas letras, por compartirlas y por hacer que mi sonrisa se mantenga.
    Estoy segura que éxito te acompañará.

    Un beso,

    Acosadora profesional, con nº de licencia 32.145. Ahora, tu fan.

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    1. Hola, Soraya.

      Déjame confesarte algo. Al leer tu comentario y leer eso de "Soy yo", ¡Dios, me ha resultado tan entrañable! Como dos personas que hace tiempo que se conocen y una de ellas va a casa de la otra a hacerle una visita y, al pulsar el timbre del interfono con intención de que le abra la puerta, a la típica pregunta de "¿Quién es?", la otra responde con naturalidad: "Soy yo". Y con eso ya está todo dicho. Soy yo. Lo dicho, ¡qué entrañable!

      El que me digas que el hecho de haber descubierto mis letras te llene de "placer y satisfacción" es de las cosas más bonitas y motivadoras que se le pueden decir a alguien como yo, un loco que basa su existencia en crear historias que luego escribe. A eso sólo puedo responderte con un "GRACIAS". Lo he escrito en mayúsculas no porque te esté gritando, sino porque un simple "gracias" en minúsculas se me hacía insuficiente.

      Calificar mis letras de genialidad hace que...no sé, ahora mismo necesito un poco de tiempo para digerirlo (acabo de almorzar y, bueno, soy de digestión lenta, así que hasta dentro de un par de horas no estaré en condiciones de asumir en toda su magnitud la verdadera dimensión de tu elogioso calificativo).

      Me abrumas, la verdad. No sé qué decir. Me encanta hacer reír. Considero que en la vida hay demasiada tristeza, y demasiados capullos y capullas empeñados en complicarnos aún más la existencia con sus capulladas. De ahí que profese una rendida admiración por los comediantes o por aquellos creadores que basan sus creaciones en el viejo arte de intentar hacer reír. Cuando consigo eso con vosotros, o como en este caso contigo, eso me hace muy feliz. Hace que, en cierto modo, se complete el círculo.

      Un beso, Soraya. Y no sé cómo se tomará esto X, pero...bienvenida. : ))

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  2. Buenos días, Pedro.
    Es la primera vez que entro en tu blog, pero creo que no será la última.
    Acabo de descubrirte a través del blog de Isaac y he querido "chafardear", supongo que no te importa.
    Suscribo el comentario de Soraya Trinidad, salvo en lo de "soy yo", porque soy una desconocida y, por tanto, no dispongo de esa credencial tan familiar para presentarme.
    Al leer que cuando escribiste tu primer cuento sentiste algo así como un "orgasmo intelectual" me ha hecho mucha gracia y he recordado una entrada que publiqué la semana pasada en mi blog, titulada "Un climax especial", también está dedicado a tí y a muchos más. Te invito a leerlo, eso sí, sabiendo de antemano que yo no estoy a tu nivel.
    Si cuando lo leas, todavía me aceptas, me seguiré pasando por tu blog y tal vez un día ya pueda saludarte diciendo "¡Hola Pedro! soy yo".
    Saludos a todos desde Barcelona.

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    1. Saludos, Ana María.

      Sé bienvenida a este pequeño rinconcito de la blogosfera. Siéntete libre de pasarte por aquí cuando quieras, incluso sin avisar. De hecho, puedes pasarte en zapatillas de andar por casa. Aquí, "la etiqueta no es necesaria", haciendo mías las palabras de mi viejo amigo Phil Collins.

      Chafardea, mujer, chafardea todo lo que quieras. Es gratis. Y no, no me importa. De hecho, te invito a que lo hagas. Espero que te guste lo que encuentres en los rincones ocultos de mi blog.

      Acabo de echar un vistazo a tu entrada. Sí, he sido yo. De hecho, sigo siendo yo mismo y mis circunstancias, como decía el filósofo. Por cierto, aunque no nos conocemos, me vas a permitir que te dé un pequeño tirón de orejas virtual (eso sí, flojito, que a mí no me va mucho la violencia). Lo digo por eso que dices de "no estar a mi nivel". Yo no concibo el oficio de escribir como una competición. No escribo para competir con nadie. Mi único objetivo al escribir y publicar es ser leído; y si con eso consigo hacer pasar un buen rato a quien me lee, mejor. También escribo para hacerme rico, pero eso es otro tema.

      Me ha chocado un poco eso que dices de "si cuando leas mi entrada todavía me aceptas". ¿No me estarás pidiendo matrimonio, verdad? Acláramelo, por favor. Y sí, claro que serás bienvenida al blog siempre que quieras. En cuatro años que llevo por estos mundos jamás he censurado a nadie.

      Saludos para ti también. Y gracias por pasarte por aquí, por leer y por comentar.

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  3. Pedro, tienes un arte especial para hacer reír con tus escritos.
    Ya he visto tu visita a mi blog y agradezco enormemente tu comentario, el problema es que me ha generado tanta emoción que no sé si hoy podré conciliar el sueño. Jajaja
    Lo del nivel, es que cuando visito vuestros blog siento que estoy en párvulos. No lo digo por falsa modestia, sino porque así lo pienso, pero, aún así, disfruto tanto escribiendo...
    No, no te estoy pidiendo en matrimonio, entre otras cosas porque seguramente por la edad podría ser tu madre, pero me encanta la complicidad que se puede generar a través de la escritura.
    Yo tampoco concibo el oficio de escribir como una competición, de hecho, ya no compito por nada ni por nadie, pero hay que reconocer que los niveles existen, seguro que estás de acuerdo.
    Bueno, voy a terminar, no vaya a “agotarse el papel” y no puedan dejar otros sus comentarios.
    Saludos de nuevo.

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    1. Saludos, Ana María.

      Te agradezco tus palabras en cuanto a mi forma de escribir. El humor suele ser el principal ingrediente de mis obras. Y digo "suele" porque, de vez en cuando, me descuelgo con piezas escritas en otro tono. Con esto quiero decir que no me pongo límites a la hora de escribir, sino que dejo que sea el relato mismo, lo que intento o pretendo contar, quienes me dicten cuál es el mejor tono que imprimirle.

      Deduzco por tu emoción al recibir mi comentario en tu blog que llevas poco tiempo en el mundo de los blogs. En ese sentido permíteme decirte algo. Yo, como tú, como todos, también me asomé un día a este mundo sin conocer absolutamente a nadie, y sé la ilusión que sentía cada vez que alguien me dejaba un comentario, aunque sólo fuese un escueto: "Me ha gustado leerte". Pronto cumpliré cuatro años (me refiero como bloguero, en mi trayectoria vital soy mucho más mayor), y aún me siento agradecido cada vez que alguien me deja un comentario, el que sea.

      Lo del matrimonio es una pequeña broma. Siempre que las circunstancias y mi humor de ese día me lo permiten, me gusta tomarme las cosas con humor. Demasiada seriedad hay en el mundo, y demasiados "capullos y capullas" (por aquello de la paridad), empeñados en amargarte la existencia. Así que, si puedo, procuro tomarme la vida a chufla.

      En cuanto a los niveles de escritura, cada uno escribe como puede, como sabe o como quiere. No hay literatura mejor o peor. El listón lo pone siempre el lector. Y yo, como lector, soy el peor crítico que te puedas imaginar. Por eso procuro dar lo mejor de mí en cada cosa que escribo, por un miedo atroz a mi propia crítica. Con esto no quiero decir que mis gustos sean los mejores del mundo mundial. Lo que sí digo es que son míos, y, como los de cualquier lector o crítico profesional, son personales e intransferibles. Si algo me gusta lo aplaudo. Y si algo me disgusta lo critico. En realidad, es una fórmula muy sencilla. Yo tampoco gustaré a todo el mundo. Si fuese así, a estas alturas ya sería un superventas tipo Dan Brown, y no lo soy.

      Por el papel no te preocupes. Lo bueno de los blogs es que dispones de todo el espacio del mundo para escribir en él lo que desees. Siéntete libre de hacerlo siempre que quieras.

      Saludos, Ana María.

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